viernes, 22 de agosto de 2008

Mi verdad frente al mundo.

Cuando le tememos a algo o a alguien le damos poder porque estamos afirmando que ese algo o ese alguien nos pueden vencer. De ahí viene la superstición y el fanatismo, cuando nos encerramos en el miedo, en la inseguridad, en los fetichismos, en los símbolos materiales y vanos. Como seres creados por Dios a su imagen y semejanza, no podemos pensar en la debilidad, aunque nos resulte difícil ser fuertes por el cuerpo tan denso que poseemos, este no es más que un vehículo que nos conduce por este sendero, somos dueños de el, no el de nosotros, si tomáramos conciencia de esto, desaparecerían los vicios de toda clase, las aberraciones, las manías, los desordenes mentales, el egoísmo, el odio.

Todo control genera poder, todo poder genera bienestar, pero solo si ese poder es utilizado para el bien, pues de lo contrario tarde o temprano se nos viene encima todo el mal realizado.
En ese aspecto el universo es tajante, al César lo que es del César, como decían los antiguos Romanos. Esto vendría a ser la ley de causa y efecto, toda acción genera un movimiento, un cambio, que aunque resulte imperceptible a nuestros ojos, en los demás planos es importante y decisivo.

Somos lo que creemos que somos, no lo que el otro considera, esto es importante recordarlo, nadie tiene derecho a determinar nuestras vidas, ni a maltratarnos, ni a humillarnos, el único que tiene el derecho de definir nuestras vidas es Dios, y aún así nos dio el libre albedrío.

Me gusta también la frase que dice: Somos esclavos de lo que decimos y dueños de lo que callamos. Esta frase tan sencilla encierra una gran verdad. Al mismo tiempo como siempre, todo es una contradicción, una dicotomía, por eso en mi opinión muy personal creo que en este plano físico no existe la verdad absoluta, todo es relativo, como la frase popular que reza: “todo es de acuerdo al color del cristal con que se mire”.
La única verdad es Dios, El ABSOLUTO.

También pienso que no es lo mismo saber que sí existe el mal, que ignorarlo, si lo ignoramos lo debilitamos, siempre y cuando no sea una situación donde se deba de luchar, de pelear, no es que nos quedemos de brazos cruzados si vemos que se está haciendo algo abominable y maligno, claro que debemos de pelear hasta vencer mas si hemos elegido ser Guerreros de la Luz, lo que quiero decir es que tampoco podemos vivir angustiados con supersticiones tontas, creyendo en supuestas "brujerias" y "maleficios", matando mariposas negras, o dejando de compartir con seres humanos de otras culturas, pues mientras más mariposas negras matemos, más se aparecerán, pues es muy cierto que atraemos lo que más tememos.

Debemos ser cautelosos pero no paranoicos, ni neuróticos, hay que tener cuidado con esto, perder el equilibrio es peligroso, no podemos vivir dentro de un cuento de horror, recordemos que todo lo que nos sucede es por una razón, la cual quizás ni recordemos o todavía no tengamos conciencia del por qué, así que no debemos de tener tanto miedo. Al final, si de repente caemos al vacío, Dios siempre está ahí para sostenernos, pues El está en nosotros y nosotros en El.

No podemos tampoco dejarnos convencer fácilmente por los demás, si alguien o un grupo de personas nos dicen que debemos hacer o decir tal cosa, asegurándonos que están en lo correcto, lo mejor es hacer una pausa y discernir sobre esta situación en base a nuestro instinto, esa vocecita interna que nunca se equivoca, la que casi no se escucha pues nos habla solo a través del sentimiento, a través del corazón.

Recurrir a nuestro interior, al silencio interno, es lo mejor, pues todos estamos conectados a una Inteligencia Universal que nos permite elegir libremente lo que en lo personal consideramos correcto.

Dejarnos conducir por los demás sin ser capaces de asimilar de manera correcta la información que estamos recibiendo, y actuando sin conciencia plena de lo que estamos haciendo, es dejarse manipular y esto, créanme, es desastroso, pues cuando despertamos en la realidad, nos hemos hecho mucho daño y lo peor es si nos dejamos dominar por la desesperación, la tristeza, si caemos en la depresión, nos sumergimos en una muerte lenta, alejando a DIOS de nuestras vidas.
También puede suceder, como siempre, lo contrario, puede ser que esta experiencia nos dé sabiduría y aprendamos a tomar nuestras propias desiciones, pues muchas veces es por medio del sufrimiento que nos hacemos fuertes, como dijo alguien: “En el fuego es que se forjan los metales”.

Cuanto tiempo desperdiciamos en tonterías, cuantas energías mal gastadas todo por la tontería del miedo, miedo a ser dominados, miedo a perder la batalla, miedo a que nos hagan daño, miedo a no ser aceptados, miedo a hacer el ridículo, miedo a reírnos alto, miedo a no ser alguien “importante” para la sociedad en la que vivimos, miedo hasta de salir a la calle.

También es cierto que en este mundo de las apariencias lo que más importa es eso: la apariencia.

La forma más inteligente de conseguir nuestros objetivos sin que nos molesten es actuando exactamente como los demás esperan que actuemos (es como trabajar en espionaje), siempre y cuando no reflejemos por medio de nuestra apariencia alguna conducta aberrante, pero este no es nuestro caso, pues por lo menos particularmente no me siento encerrada en ese bajo nivel de conciencia, pero al mismo tiempo reconozco que nosotros los seres humanos somos capaces de hacer cualquier cosa, por eso en este mundo nada ni nadie me sorprende.

No mostrar nuestra verdadera personalidad, es el mejor disfraz que podemos usar para nuestra seguridad, aunque en muchas ocasiones resulta divertido sorprender a las personas con algún acto impredecible, eso nos un sello único y particular, de acuerdo a lo que queremos lograr, claro, dando estas sorpresitas dejamos claro que somos dueños de nuestras vidas, que no somos títeres en manos ajenas.

Actuando como lo que no somos, o haciendo cosas “apropiadas” para la sociedad nos protegemos, aunque esta regla tiene su excepción, pues esto no aplica frente a nuestros seres amados, las personas que de verdad nos aceptan con nuestros defectos y virtudes, sin juzgarnos, y sin esperar algo a cambio, pues el que espera algo no ama de verdad, solo está negociando para satisfacer alguna necesidad del ego. Debemos protegernos frente a los demás que nos quieren dañar, sea por ignorancia o por maldad, o simplemente cuando necesitamos guardar una verdad la cual no tiene que ser revelada a los demás. Nuestros asuntos personales no tienen que ser contados a otros.

La verdad es que en este plano físico nadie llega a conocer al otro en su totalidad, el único que conoce las profundidades de nuestra mente y nuestra alma, es DIOS, nadie sobre la tierra llega a conocerse en ese nivel de profundidad, muchas veces ni el ser humano mismo se llega a conocer a plenitud, es esta la causa de las constantes caídas y retiradas.

Conociéndonos a nosotros mismos, conociendo nuestra esencia, nuestros cuerpos, alcanzamos el control total de nuestras vidas, y luego de esto le entregamos este control a nuestro Padre en los cielos. Haciendo este acto de rendición a su VOLUNTAD DIVINA podemos estar seguros que alcanzaremos la unión con EL hasta más allá del final de todos los tiempos.

También creo que no debemos de inmiscuirnos en los asuntos ajenos a menos que el otro nos lo solicite. Cada persona es distinta a la otra, cada situación tiene sus detalles con características diferentes, podemos encontrar una media, pero no una igualdad.

Cada individuo debe de resolver sus problemas íntimos como mejor le parezca, no importa que para el otro ese proceder no esté bien, recordemos que cada persona debe de vivir su propia experiencia, y que nadie aprende en cabeza de otro.

No podemos olvidar que cada uno de nosotros tiene un plan divino en particular, y que aunque tenemos el poder de cambiar nuestro futuro, pues la vida no es más que escribir sobre un borrador, todo lo que tenemos, todo lo que nos pasa tiene una razón de ser.

La sabiduría está en saber cuando callar y cuando opinar, y la opinión debe de estar autorizada por las partes implicadas.

Solo en el caso de los asuntos ligados a la justicia humana, en el sentido legal, debe de juzgarse para liberar o condenar, en los otros casos, como en el asunto del matrimonio nadie debe de inmiscuirse, pues solo los protagonistas saben la verdad de los hechos. Vuelvo y repito, que solo debemos de inmiscuirnos si nos lo solicitan o si presenciamos un acto de violencia física, y aún así esto es complicado, muy complicado, pues muchas veces pensando que estamos ayudando, lo que estamos haciendo es todo lo contrario.

Es lo mismo que un individuo que quiera dejar las drogas (de cualquier clase: alcohol,cigarrillos,estupefacientes), éste no la va a dejar porque lo lea en un libro, o por asistir a seminarios de ayuda, (aunque tampoco debemos de dejar de darlos), la persona deja el vicio por convicción propia, porque le nace desde lo más profundo de su ser, claro como escribí entre paréntesis, no por esto los seminarios se deben de dejar de impartir, y los artículos que hablan sobre el daño que ocasionan las drogas a nuestra mente y cuerpo deban de dejar de escribirse, pues en el conocimiento es que está la liberación, ya que la mente nos puede engañar y si no tenemos conocimiento, somos presa fácil del mal.

Y lo más importante de todo, a mi entender personal es, que mientras más experimentamos, más aprendemos, y que debemos de ser capaces de tomar nuestras propias ideas de DIOS, pues estamos conectados directamente con el Creador.

Debemos ser capaces de discernir y esto solo lo logramos a través del silencio, de la meditación, de la FE.
Además si estamos aquí todos juntos, es porque no nacimos para vivir aislados uno del otro, si nuestro prójimo nos pide un abrazo en silencio, sin preguntas ni exigencias pues que mayor oportunidad de dar amor que esta.

Amor, el amor lo es todo, es la base de todo, el principio y el fin, el todo, El Absoluto. El amor nunca está de más, nunca sobra, nunca molesta, y siempre nos hace ganadores, a todos sin distinción de razas ni de clases sociales.

Lo más importante es saber que nunca estamos solos, NUNCA.
DIOS SIEMPRE ESTA CON NOSOTROS, SOBRE TODO EN LOS MOMENTOS EN QUE PENSAMOS QUE NO ESTÁ A NUESTRO LADO. Como dice el poema de las huellas, “cuando estuve totalmente devastado no las huellas de Dios en la arena porque EL me estaba cargando”.

Debemos conquistar la materia, no podemos permitir que esta nos conquiste a nosotros, de ser así quedaríamos suspendidos en un giro eterno, repitiendo una y otra vez nuestros mismos errores.

Nosotros junto con DIOS somos creadores de nuestras vidas, no desperciemos la oportunidad maravillosa que EL nos ha dado.

Vivamos plenamente el ahora sin hacernos daños a nosotros mismos ni a nuestros semejantes ni a nuestro planeta, con la conviccion de que cada acto queda sellado en los confines del tiempo.

Vivamos con el regocijo de saber que al final, volveremos a ser uno con EL, que regresaremos a La Fuente, donde solo existe el amor puro y absoluto, en donde TODOS SOMOS IGUALES.



Vilma Mármol Ricart
Otoño del 2005.